Crítica creación
Más que una hermenéutica, una erótica del arte
Jim Carroll fue un escritor que más que leerse podía escucharse. No sólo porque lo suyo era el spoken word o los recitales de poesía, más que los libros, que le redituaron poco, o nada, sino porque formó una banda allá por los ochenta (o un poco antes), The Jim Carroll Band, con unos cuantos ignotos, al menos para el que esto escribe, que no tuvo nada que envidiarle a cualquier banda post punk que hubiera pululando por ahí, la New York de la No Wave, pero que pese a lo cual obtuvo menos reconocimiento, menos prensa, chicas y esas cosas.
Catholic Boy fue el primer disco del grupo, el más notorio también, con una canción, “People Who Died”, que tuvo cierta rotación en las radios de la época. Y que tuvo cierta rotación, también, a mediados de los noventa, cuando dicha canción formó parte de la banda de sonido de The Basketball Diaries, película mal actuada y peor dirigida basada en el cuarto libro de Carroll, llamado como la película y editado a fines de los setenta.
Es uno de sus dos únicos libros en prosa, el otro no lo leí, y vaya saber si importa.
Carroll pone allí sus recuerdos de infancia arruinada y de adolescencia arruinada, lo usual, padre ausente, madre católica, amistades peligrosas, la droga, decisiones estúpidas, prostitución, etc. O sea, un perdedor hermoso, o un cadáver en potencia, joven, un cadáver todavía joven.
Algún director de cine displicente creyó que con juntar a Leonardo DiCaprio (y hacerle poner cara de sufrido) y unos cuantos anormales le iba a salir una película como la gente, pero no. The Basketball Diaries, la película, es una basura, hecha y derecha. Supongo que el mismo bodrio saldría de un libro parecido, Yonqui, de William Burroughs, que ojalá no se le ocurra a nadie filmar.
Como sea, si para algo sirvió ese film vago y holgazán, que no son la misma cosa, pero que en esta película se dan la mano, fue para descubrir, o redescubrir, este discazo punk de Jim Carroll, un escritor que más que escribir se hacía escuchar.
Tal vez sea, sí, el mejor disco punk después del punk.
Si en su disquería amiga no lo consigue, pruebe aquí: