Crítica creación

Más que una hermenéutica, una erótica del arte

Jan 15, 2009 8:25pm
No debe de ser fácil cantar mientras a uno le están tirando huevos, botellas, hielos y hasta una cámara fotográfica. Pero supongo que si uno se llama Iggy Pop y su grupo soporte es The Stooges se las puede ingeniar para incorporar todo eso dentro del caos que uno mismo genera. Es más, el propio Iggy había arengado la noche anterior, desde una radio de Detroit, a que todo aquel que tuviera problemas con él fuera al concierto que brindaría su grupo y que allí arreglara cuentas. Un grupo de motociclistas se hizo presente y estuvo ensayando puntería con el cantante toda la noche, mientras Iggy los desafiaba, los puteaba y gritaba para ellos. A veces los motociclistas le erraban, Iggy se movía mucho, y las botellas daban en la guitarra, el bajo, la batería o los amplificadores, pero quedó bien. Al menos el magnetofón de bobina abierta que esa noche manejó un tal Michael Tipton registró de manera bastante adecuada esas percusiones azarosas por parte del público, por alguna razón esos sonidos no hacen un mal papel dentro del despelote general que supuso el concierto, con un Iggy ya harto de todo, incluso de su propio grupo, de hecho ya separado en ese momento.Metallic K.O. registra esa noche en Detroit, en el Michigan Palace, más otra que no le fue muy en saga. Este disco, para llamarlo como se acostumbra, se ofrece antes que nada como un documento, una pieza histórica, valuarte de una época donde las cosas se hacían de otra manera. La grabación circuló en forma casi clandestina bastante tiempo, como debe ser en estos casos, y contempla, como dije, dos noches, la de del 6 de octubre de 1973, y la del 9 de febrero de 1974, noche del último concierto que los Stooges darían… antes de darse cuenta de que el público en realidad los quería, y que eso de tirarles cosas era una forma más de demostrar amor, y volver en 2003, para grabar junto a Iggy parte de su disco Skull Ring.Si en su disquería amiga no lo consigue, pruebe aquí:http://www.megaupload.com/es/?d=02MZFKF2

No debe de ser fácil cantar mientras a uno le están tirando huevos, botellas, hielos y hasta una cámara fotográfica. Pero supongo que si uno se llama Iggy Pop y su grupo soporte es The Stooges se las puede ingeniar para incorporar todo eso dentro del caos que uno mismo genera. Es más, el propio Iggy había arengado la noche anterior, desde una radio de Detroit, a que todo aquel que tuviera problemas con él fuera al concierto que brindaría su grupo y que allí arreglara cuentas. Un grupo de motociclistas se hizo presente y estuvo ensayando puntería con el cantante toda la noche, mientras Iggy los desafiaba, los puteaba y gritaba para ellos. A veces los motociclistas le erraban, Iggy se movía mucho, y las botellas daban en la guitarra, el bajo, la batería o los amplificadores, pero quedó bien. Al menos el magnetofón de bobina abierta que esa noche manejó un tal Michael Tipton registró de manera bastante adecuada esas percusiones azarosas por parte del público, por alguna razón esos sonidos no hacen un mal papel dentro del despelote general que supuso el concierto, con un Iggy ya harto de todo, incluso de su propio grupo, de hecho ya separado en ese momento.
Metallic K.O. registra esa noche en Detroit, en el Michigan Palace, más otra que no le fue muy en saga. Este disco, para llamarlo como se acostumbra, se ofrece antes que nada como un documento, una pieza histórica, valuarte de una época donde las cosas se hacían de otra manera. La grabación circuló en forma casi clandestina bastante tiempo, como debe ser en estos casos, y contempla, como dije, dos noches, la de del 6 de octubre de 1973, y la del 9 de febrero de 1974, noche del último concierto que los Stooges darían… antes de darse cuenta de que el público en realidad los quería, y que eso de tirarles cosas era una forma más de demostrar amor, y volver en 2003, para grabar junto a Iggy parte de su disco Skull Ring.

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