Crítica creación
Más que una hermenéutica, una erótica del arte
Jen, protagonista femenina de la serie The It Crowd, quizá una de las mejores de la historia, se queja en un capítulo de la tercera temporada de que sus compañeros de trabajo, un par de geeks irredentos, le hayan hecho conocer todo lo que grabaron los Guided By Voices, un montón de cosas, entre álbumes de estudio, en vivo, soundtracks y demás —o sea todo lo que les vino en gana registrar entre 1983 y 2004, temporada que duró el grupo. Jen se queja no porque la banda no le guste, le termina gustando, una persona se acostumbra a cualquier cosa, menos al dolor, sino porque una chica como ella no tendría por qué conocer a una banda como Guided By Voices. Eso la vuelve extraña, algo que nunca quiso ser, o sea algo especial, estrafalariamente hablando. Guided By Voices es para gente que no encaja en ningún lado. Por ejemplo, geeks irredentos, cultores de historietas, coleccionistas de muñequitos de He-Man y cosas por el estilo, nerds, perdedores, cautivos de gustos atrofiados. Como las canciones de Guided By Voices, es gente que no pareciera progresar nunca, que se quedara en meros amagos, en meros ensayos, gente y canciones que no aspiran a nada, o si aspiran a algo, a la grandeza, por ejemplo, lo hacen de lejos, coquetean con ella, pero en el fondo no les interesa, están demasiado ocupados divirtiéndose, haciendo otra cosa, algo inútil.
Siempre pensé que hace falta más gente así, pero sobre todo más grupos así.
Vampire on Titus, salido en 1993, es el sexto álbum de Guided By Voices, uno de los peor grabados, a propósito, y también uno de los más encantadores de su carrera… ¿Carrera dije? ¿Qué carrera?
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